miércoles, 16 de abril de 2008

¿Emyli y Elisa? Concurso literario 2007



Una y otra vez tocaron el timbre de la casa de la familia Brown y nadie habría.


El padre era posible que estuviese trabajando al igual que la madre, pero Emyli de sólo 9 años, aún era pequeña para abrirla.


A lo más lejano se oía un alo!... Era un sujeto extraño, con cara seria, era amigo del papá de Emyli; Willi Tejos, un gran empresario, dueño de la empresa en donde trabajaba el padre de ésta.


Emyli empezaba a creer que a su padre lo iban a despedir, estaba asustada por la suerte que correría. Al ver que nadie le abría, el sujeto se fue.

Luego llegó la madre de Emyli, era una de las mejores secretarias en una veterinaria que estaba al frente del departamento, aún así no se podían ver porque su mamá trabajaba mucho.



Emyli siempre estaba y se sentía sola. En el colegio no tenía casi amigos, sólo le gustaba llegar de la escuela para jugar con su perro que se llama Fil era un labrador dorado cachorro casi el único ser que podía entenderla a ella y a todos las cosas magníficas y algo locas que hacía Emyli; se diría que era el único ser que guardaba sus secretos.



Como cada tarde al salir del colegio, Emyli caminaba hacia su casa. Un día de aquellos, mientras lo hacía vio a un gato negro que le decía !Hola!


Ella al principio quedó confundida, pero no asustada, ya que no sería la primera cosa extraña que experimentaba, ya antes había visto cosas parecidas.
El hecho le llamó tanto la atención que Emyli quiso acercarse a él, pero el gato salió huyendo lejos.


Emyli lo persiguió durante tres cuadras hasta que el gato se cansó, subiéndose a un árbol.
Ella escaló el árbol y el gato señalando una pequeña puerta que estaba en un callejón oscuro, desapareció.


Entonces Emyli fue hacia allá y la puerta se abrió, decidió entrar para presenciar algo sorprendente. Era un león con tres colas y un cuerno en medio de sus ojos.


Quiso acariciarlo y éste se dejó, contándole que su nombre era Trébol.


Desde ese momento Emyli, a lo que salía del colegio iba de inmediato a ver a su nuevo amigo Trébol, quien hablaba el mismo lenguaje que ella y el pequeño gato negro, quien no tenía nombre, apodándolo Tufo, como el tabaco que fumaba su padre.


Una noche en casa, Emyli estaba en su habitación con su perro, comiendo su plato preferido: macarrones con queso. Estaba lloviendo fuerte con relámpagos, cosa que a Emyli le encantaba al igual que a sus amigos Tufo y Trébol. Emyli se sentía segura, ya que tenía a sus amigos con ella, los mantenía escondidos en un armario bastante grande, para que sus padres o cualquier persona no los pudieran ver.


Emyli pronto cumpliría años y lo que más quería era un lindo y exclusivo mazo con cartas de tarot, pero sabía que sus padres no se lo darían. Dentro de sus deseos más anhelados, era tener muchos amigos, cosa que para ella resultaba imposible porque era muy tímida.


Cuando conocía a nuevas personas temía que le hicieran daño, que se burlaran de ella, poniéndole sobrenombres como rara, fenómeno, porque así se sentía.
esta timidez se acentuaba más, ya que sus padres trabajaban mucho y según ella, no les importaba dedicarle mas tiempo, pensaba que ellos eran unos irresponsables, que no pensaban en las necesidades de ella.

A pesar de ello, Emyli se sentía segura y en confianza cuando estaba con sus amigos.

Al terminar la jornada escolar iba a ver a Trébol y a Tufo.




Nathalia Briceño Isla 7º B

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